Esta es la verdadera historia de un amigo, que tiene un amigo, que no es su migo.
Quien me platico la cruel historia de un extraño ser.
Un ser al que era difícil de olvidar y dejar de pensar.
Tan especial que hace miles de años, cuando el cascaron de un Tiranosaurio Rex comenzó a romperse.
El clan de los feroces depredadores caníbales que han existido sobre la tierra se reunió a contemplar el acontecimiento de un nacimiento.
El orgulloso padre tiranosaurio estaba complaciente por ver nacer a su cría, que siendo de este el mas temido de los depredadores que había echo desaparecer a mas de 54 especies de animales, ya que los había utilizados como base de su alimentación.
Su madre, por su parte, era una hembra de dudable reputación que había embarcado al dinosaurio llevándolo a consumir hiedra venenosa.
Cuando el crió rompió el cascaron, cual seria la sorpresa de todos los presentes que, en vez de un rugido temible, escucharon que el bebé tiranosaurio comenzaba a cantar: “Te quiero yo y tú a mi. Somos una familia feliz…” el padre tiranosaurio se escandalizo tanto y comenzó a darse topes entre los árboles como si tratara de que eso no pasara.
Y las sorpresas continuaban, en lugar de aparecer del cascaron un bebé dinosaurio gris- verdoso, su piel era de color púrpura.
Esto fue el colmo para el terrible cazador. Sentía que su primogénito lo había avergonzado y su reputación como depredador estaba entredicha por no haber podido engendrar a un temible heredero.
Todos en el clan dudaban de su propia masculinidad.
¿Era?
¿No era?
La madre del pequeño dinosaurio púrpura se sentía responsable por tener a un pequeño bebé distinto a todos los demás.
Se reprochó por todas las veces que ingirió la hiedra venenosa.
Entonces, para cubrir su error, la madre se volvió en atenciones por el cachorrito que conocían según científicos prehistóricos como: Purpuratos Cantorus.
Al morir la progenitora, el ahora niño tiranosaurio quedo desprotegido. Su padre había perdido todos sus privilegios como depredador y se dedicó a vagar por el mundo.
Según se cuenta, se le conocía también con el nombre de pie grande.
Nunca más se supo de él. Aunque miles de años después, el dinosaurio púrpura y él volverían a encontrársela vida del joven dinosaurio iba de mal en peor, ya que todos los pequeños de su edad se burlaban de él por que en vez de practicar los ejercicios de caza, el púrpura dinosaurio se dedicaba a cantar y a bailar.
Después de una innumerable cantidad de golpizas de parte de sus compañeros, el dinosaurio cantador decidió dejar la escuela y probar suerte en su carrera de cantante.
El dinosaurio púrpura formo parte de un circo chino que entretenía a la dinastía Chin. Después trabajo con un joven italiano en un espectáculo que después el mundo conocería como “opera”
El dinosaurio que cantaba feliz.
Luego vino una época oscura.
Con la invención de la radio, las familias dejaron de salir a divertirse juntos. En cambio, preferían quedarse reunidas calidamente a escuchar historias de un grillo cantor y a escuchar noticias asombrosas, (también a Kaliman).
Los espectáculos en vivo en los que participaba el dinosaurio vinieron a la baja. Ya no contaba con público.
El dinosaurio acepto cualquier trabajo para poder sobrevivir: anuncio espectacular, efigie promocional y cuidador de niños. Fue con esta profesión en la que llegó a Richardson, Texas. Lugar donde todo cambiaria para el.
En 1988 conoció a Cerril Leach, una antigua profesora de escuela que estaba atorada en el tráfico y no sabia como entretener a su hijo de dos años. El dinosaurio se puso a jugar con el niño, con excelentes resultados.
Al ver el éxito de su empleado, Cerril Leach decidió hacer un video para todas las mamas que no quieren atender a sus hijos y prefieren ponerlos a ver televisión.
El video llego a manos de un fulano de nombre Larry Rifkin, de la televisora publica de Connectcut.
Rifkin le ofreció a Leach, como agente del dinosaurio, producir un programa de televisión, con lo que surgió otro problema: ¿Cómo llamarían al mentado dinosaurio cantador?
Varios nombres surgieron, Pepe púrpura, Dino dinoso, Din Din, Dino-Cantarin. Pero eligieron entre tantos y tanto uno: “Barney.”
Desde 1992, El Show de Barney y sus Amigos ha estado en las TVs en millones de hogares por el mundo en más de 100 países.
Ha vendido más de 50 millones de videos, más de 100 millones de libros y sin contar los que le siguen, y cuenta con un club de admiradores de chiquitos y grandes de más de un millón de personas.
Ha sido tal su éxito, que hoy sigue trabajando bajo un mismo contrato.
Pero mientras otras cosas pasen, seguiremos teniendo a este ser de color extraño de nombre: Barney.
(
Aquí donde se supone que se escucha una musiquita del tipo, dimensión desconocida)

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