viernes, 3 de julio de 2015

La Mariposa


La vida, y quizás la otra vida no dejaré de hacer versos.

Tú seguirás bajo esa luna de rutina diaria.
Yo, casualmente me encontraré como cada mormullo de soplo de viento.

Tu sonrisa llena claridad.
En la vida caerán como hojas secas de las ramas de los árboles los días milenarios del tiempo.

Sólo espero que no caiga nunca de ese árbol que deja tu sombra creciente de recuerdos.

Y pasará la vida y cada primavera renacerán las rosas, y repentinamente cual curiosa mariposa, viajaras tranquila por el ausente sonoro del tiempo, desplegando tus alas.

Paseando por el tiempo.

Ocupando en el espacio la imagen decorosa de una flor siendo en ellas La más bella de todas y a la vez la más frágil.

La alegría de Dios en el amanecer.

La chispa inoportuna que aparece y el ángel de la naturaleza siempre deseosa e inquietante.

¿Dónde te encontrarás por la noche cuando el sol apague el cielo y aparezca la noche cobijado de oscuridad tú campo?

¿Dónde? 

Mi más apreciable mariposa…Perdida.


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