lunes, 6 de octubre de 2014

El Tiempo y sus Nadas



El tiempo es un ratón que se come la paciencia, son los escombros que te dejan entrever tu vida. Es ese mar turbulento que ya no te sostiene, son esas aguas que penetran tus sentidos. Esos ecos, ilusiones sonoras de lo que ya fue. Quimeras, islas de lo que podría ser. Avistamientos borrosos del futuro. 

El tiempo tiene forma e inteligencia, es un niño cruel y despiadado que avanza en círculos de mareo y jugarretas. 

El tiempo tiene una ruta, una fe. Jamás se ha dado por vencido en su labor. El vomito es su flujo, ahí se restrega, ahí se orgazmea sin pudor, siempre bandido, siempre proxeneta del deseo. 

El tiempo es un caracol que no saber verse en el espejo, es bilis que se enciende para nunca apagarse. Es tu mañana frió y solitaria, el tacto de la almohada de otra piel. Son tus noches más obscuras que las sabanas de las estrellas. 

El tiempo es un ciego que le encanta masturbarse. Es un rebrote de apoplejías, una carrera desmesurada. El espacio es su puta de ventana eterna y trucada, siempre ilusoria, siempre completa, presume frente a ti, arremete con sus lujos, con sensualidades extremas. 

El tiempo es la mierda que un dios defecó, es una enredadera que carcome tus pasillos, invade tus fortalezas. 

El tiempo es un zombie que piensa. No es espejo, es la eterna abominación que doblega tu anatomía. Es la cámara donde resuenan los gritos desgarrados, es la visa intransferible de un curso total. 

El tiempo es tu sobra que se burla, te imita y deforma. 

El tiempo no lo es todo, es su propia necedad, es su cerebro, su cabeza hipertrofiada. Es un ser que no tiene miembros y se cobra gastando los ajenos. 

El tiempo es tu podrida familia. Son tus lágrimas amargas que bajan con la cerveza. Es un viernes derrotado. Es la base de tu asco. 

El tiempo es el miedo que se teme a si mismo, es una nube que abomina las mañanas soleadas, la pareja en la cama, los rostros que resplandecen. 

El tiempo es el que hace esto, lo que otros llamaron infierno. Instante mundo, universo hueco. Sin horizontes, sin más poder. 

El tiempo es una piedra caliza que no sirve para construir, es la matriz desgastada de tanto no parir, es la vieja solterona que envidia toda sonrisa. El es quien nos roba, quien nos mata. Es esta vieja y desconocida sed de sangre, ese intocable enemigo que acecha y acompaña desde el inicio hasta el fin. 

El tiempo es tu muerte, es tu vida, es tu puto destino. 

El tiempo es la mierda que viaja por las cañerías de la nada, es tu sepulcro en vida, tu látigo para la vida. 

El tiempo no sabe de cosméticos y mesas redondas, no sabe de ideales o búsquedas, apenas se conoce a si mismo. 

El tiempo es un niño malicioso que no sabe usar el cerebro. Es ese viejo vomito, estas imposibles lágrimas, son estos renglones que no alcanzaran su sordera. 

El tiempo es la risa que llamamos silencio, esa carcajada burlona que devora todo intento. 

El tiempo es una burbuja frágil que odia no ser nada. Son tus intestinos dolientes, tu puta inteligencia. 

El tiempo es un niño que oculta sus múltiples caras, son las mentiras bajo el esquema del reloj, son las rutinas circulares. Son tus obsesiones, tus ilusiones carcomidas, es la nueva entrega. Son todo lo que no ves ni intuyes, cada momento. 

El tiempo es la mañana rota con eclipses de sol, son las fracturas en todos tus templos. Es tu sótano abarrotado, dulce y solitario, son los trozos de vida que adornan las paredes, los fragmentos de ideas que no llenan cuartillas. 

El tiempo es el hierro que sangra tus muñecas, es el filo oxidado que masacra tu interior, es la inercia que te lleva al falso descanso, es tu mente blanca, estéril. 

El tiempo no es amiba o ilusión , no son números en formula, el ha prostituido esa y otras cosas , son sus mascaras de carnaval tiempo es un fantasma que agobia todos los caminos, toda materia, es la sospecha que fragmenta, la trampa que seduce, es cada instante de estática, es cada incertidumbre. 

El tiempo es un dios blasfemo que suele conseguir a sus seguidores, y sus oraciones son tus lamentos, son los retrasos en la regla, las finas redes de araña que van tejiéndose en tu cabeza, las que aspiras por alcanzar estatura, las luchas por detener la arritmia, son el lento, continuo logro que estructura buscando eliminar el caos. 

El tiempo es un simulacro torcido del universo, es el primer ensayo que se niega a dejar de existir, es la terquedad hecha constante, es la música sorda de un vació que se extiende. Marcha fúnebre de tu eterna muerte. 

El tiempo es el lapso vital dentro de un destello, espejismo cotidiano, un vago que agoniza. Fragmentó sin sustancia, hueco, es todo por ser la misma puta nada. 

El tiempo es el camino de esta impostura, de este grito que se vuelve letras. Son las pausas de estos renglones exagerados, estas vaguedades que se hacen nada. Son la simple, la estúpida manera de volver a decirlo una y otra vez. Ojalá no existieras tiempo Lo abominable es tu látigo El odio.......... mi más ferviente ........... mi más constante ..........nada.


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