miércoles, 15 de octubre de 2014

III



-¿Qué pasa? Se te acabaron las ganas de escribir. ¿Te diste cuenta que esto realmente fue un engaño y que terminó siendo un fracaso? No quiero sonar cruel, pero te lo dije. ¿Cómo cuantas veces te lo dije? Cuando aprenderás. Cuando entenderás que no puedes compartir tu vida con otra persona. Y no puedes entregar algo que ni ellos tienen. Entiende. Entiende muy bien.

-¿Por qué suenan cruel tus verdades? ¿Por qué no fui algo que pudo ser igual a los de más que pasan por las mismas situaciones? ¿Acaso moriré en el intento por descubrir cual fue mi error?

-¿Qué quieres que entienda? La necedad es lo que te mantiene vivo. 

-¿Qué te debe importar si vivo de un milagro engañado lleno de ilusiones rotas. Tú no podrás entender lo que se siente sufrir y llegar al límite de darse cuenta que se hizo todo lo imposible para sentirse lleno y seguro. Poder disfrutar de ese cariño al que ya no tendrás mas que rechazo tras rechazo. Tal vez, mi destino es sufrir con ese dolor. Me di cuenta que tendré que engañarme de que sigo siendo felizmente solo.

Levantándose súbitamente aquel ser enfatizó de frente a él con aspecto enfadado:

–No cabe duda. Eres un tonto al que le gusta estar sufriendo con cosas banales como el amor. No te entiendo cuando te comportas así. Seguirás en el olvido de ese alguien al que tanto amas. ¿Y para qué? Para nada… Para nada. ¿Por qué no haces como otros? Disfruta de tu libertad a estar dispuesto a cambiarlo todo. Escucha… todo.

El hombre solo cerró los ojos y agachó su cabeza. Por un momento no quería escuchar palabras. Solo quería estar ahí mitigando su mismo dolor. Al transcurrir dos horas se dio cuenta que el ser aquel no se encontraba más a su lado. Se había ido. Se sintió tranquilo, y mirando al cielo se prometió a no negar lo que había pasado. No más. Sin darse cuenta, sus pasos de aquel hombre, lo llevaron frente a una iglesia, en la que decidió entrar. Se sentó de frente al altar , donde se podía ver una cruz enorme. Un anciano de aspecto sucio, cansado y mal oliente llegó de lado derecho de él y le preguntó:

-¿No entiendo cómo proclaman con una imagen así ante dios?. Tal vez sea tonto pensar y preguntarse cosas cómo... que no se sabe nada. Las preguntas y las respuestas echas hacia al padre no eran correctas siempre a la idea que se tenía. Siempre me decían que no entendía el significado de la fe. De por qué Cristo se sacrificó por la misma humanidad. A lo que yo no entiendo y sigo pensando que ya no se es necesario tener la mente tan sacrificada, si no de pensar que ya estamos salvados. En fin, eso siempre me llevó a problemas con mi fe. Por cuestiones propias y no ser más que ser. ¿Se encuentra aquí?

-Es cuestión de creer...

-Creer, todo es a base de creer. Y no lo dudo, porque así te lo enseñaron.

-Así es la vida...

-La vida en sí sólo es una visión... un sueño. Nada existe, salvo espacio vacío y ustedes. Y ustedes no son más que un pensamiento...


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