lunes, 22 de junio de 2015

Susurros En La Soledad


Entonces, se armó de valor y murmuró en silencio… 
          ese del que tanto lo sigue. 

Trató y trató de perseguir esa idea que en momentos le llegaba; burlona y coqueta para después terminar dejando su cuerpo quieto y sin sentido. 

Sólo con su locura serena. En un placer de silencio mutuo. 

Todo a su tiempo o todo ya no tiene tiempo. 

Ya le llegó la hora de pagar las culpas de los demás. El principal sospechoso de su miedo ha llegado a romperle la madre y restregárselo en su cara para decirle lo pobre que es. 

Más bien dicho, seguirá siendo, el peor de todos. El culpable por lo que no termina y por que sigue siendo lo mismo de lo mismo. 

Así fue… como un sueño de todo. 

Y nada a la vez.

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