jueves, 27 de agosto de 2015

12:00



— ¿Para qué escribes Juan Carlos? 
— No lo sé. Tal vez, sea un desahogo a mis caprichos de soledad.
— ¿Soledad? Te mofas en decir que siempre estas acompañado. No puedes ocultarme nada. Recuerda, lo veo todo.
— No lo creo.
— ¿No? En serio que me haces reír. Mira, hoy pude llevar a la desesperación a un político.
— No tienes remedio. Te gusta hacer sufrir a la gente. Déjalos tranquilos por un instante y que sientan que es vivir. Será glorioso para ellos.
— No digas eso. Jamás lo entenderán. Tampoco lo entiendes. Sabes, algún día que ande de buenas, te llevaré a que conozcas un lugar, te va encantar.
— ¿De verdad?
— Claro. Yo no miento. Y para que lo sepas, en toda esta eternidad nunca he mentido.
— ¿Estás segura?
— ¿Qué sabes?
— ¿Y qué hay con Macario?
— ¿Quieres conocer el lugar de las velas?...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

.