Hoy soñé con "Frau Frida", la mujer que se alquila para soñar. La única que a Neruda le metió las más profundas epifanías noctambulas.
Aunque no lo admita, seguirá en sus laberintos de palabras que la mantienen perdida.
También le vi en ese auto a las nueve de la mañana en esa terraza del Habana Rivera, pero estaba con una mirada inerte, dentro de ese auto con su cinturón abrochado. Era como si supiera que es lo que pasará minutos después de que este escritor "García Márquez" terminara el cuento con la misma desgracia para cada quien cuando lo lee.
No creo en palabras escritas de este señor, sus parábolas para algunos se asemejan a las mías.
Esta vez, no murió Frau Frida. Encendió el auto y Márquez la vio alejarse pensando en vete a saber donde.
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