viernes, 3 de julio de 2015

La Habitación


Ese día, un mosquito pasa entre dos habitaciones de una noche oscura y silenciosa. Se posa en la cabeza de un hombre, arrullado por el sonido del motor de un refrigerador que se encuentra en su cocina. A lo lejos, también se escucha un ronquido quejumbroso y aterrador de su vecino. El mosquito sólo quiere alimentarse. Tomar parte de aquel individuo que se encuentra dormido con pinta de no despertarse. Es el momento, la oportunidad esperada por aquel mosquito. Entonces, al tomar posición para atragantarse y absorber aquel líquido, escuchó una voz que le decía: No lo hagas. No caigas en la enfermedad humana.  -El mosquito volteó para ambos lados de la habitación y seguía impertinente la voz: No lo hagas. No caigas en la tentación. -El mosquito reaccionó con exclamación: ¿Cuál tentación? Esto es lo que hago y como. ¿Quién eres? ¿Por qué te ocultas? ¡Sal de donde te encuentres!

Al momento de decir esto, una araña bajaba del techo de la habitación apuntando con una de sus patas a una pared.

-¿Lo ves? ¿Quieres convertirte en un humano con sufrimientos?
-¿A qué te refieres? -Preguntó el mosquito con una gran confusión. 

El mosquito volteó su mirada hacía una cruz que se encontraba en la pared y se alejó confundido, aterrado por tal barbarie. La mañana siguiente, aquel hombre se levantó de su cama, hizo acto de persignarse, y planificó su día delante de aquella figura crucificada.


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