viernes, 3 de julio de 2015

El Cuchillo Sangriento

Esta es una historia de un amigo de otro amigo, que no es su amigo. 

Resulta que en una noche, antes de volar a un país que en la actualidad tiende hacerse muy indiscriminado y despectivo por los desmadres que le han pasado. 

¡Un muchacho decide ir en busca de nuevas aventuras! 

Y puso su navaja en la misma bolsa en la que tenia 2 sándwiches que iba a llevar para comerse en el camino. (Claro como todo buen mexicano siempre improvisamos algo y nos hacemos la idea como aquel comercial o dicho que dice: Hombre precavido, vale por dos.) 

Bueno, y el Wey metió todo adentro. 

Al día siguiente de tanto alboroto pues agarró su bolsa y la puso en su mochila. Entonces hablando y preocupado por el viaje, nervioso, tomando café, pensando por el tráfico, no sé. 

Haciendo cosas que hacemos cuando el tiempo nos tiene encima. Preparo todo para su partida para aquel país cercano y fronterizo y se marchó. 

Llegando a la aduana y pasando por el registro, en el área de inspección un agente le hizo la parada. 

El vale no tenia idea de lo que estaba pasando, pensó que tal vez sería por alguna confusión, o que demostrará alguna identificación. 

Bueno, el se fue entonces con la identificación para ver si había algo malo y así poder resolver este asunto. Tengo cara de latino se preguntaba ya con cara de preocupado. 

El agente frente a su persona abrió su mochila sacando todo y la bolsa de los sándwiches hasta que…. 

¡Moles! 
¡Sacó su navaja de 3 pulgadas de largo! 

Se puso pálido, se sentía avergonzado y el agente le vio con mirada de policía mal pagado diciendo: 

-No, no, no. Chamaco, ¡no! 

No sabía que decirle. (Es para matar el piloto y tomar el avión) 

Entonces preguntó el muchacho con voz preocupada: 

-¿Siendo de tres pulgadas se podría ingresar? 

Así que el oficial agarró el cuchillo y se lo enseñó a todo el mundo diciendo: 

-¡Esto es lo que hace que estados unidos esté inseguro! 

Entonces el muchacho proclamo: 

-¡Señor, señor, tiro la navaja! ¡Renuncio a ella! 

El oficial con cara de enfado le respondió: 

-Si fuese de cuatro pulgadas tendríamos que hablar. 

¡Mierda! 
¿Cómo es esto? 
¿Si fuese una pulgada más, podría causar un desmadre? 

Claro, con tres pulgadas nada mas lastima. Entonces este muchacho solo está dispuesto a lastimar y no a matar. 

Cosas como estas pasan por todas partes de este mundo, hoy por causas y culpas de unos sándwiches nos encontramos de nuevo en este extraño mundo al que pertenecemos. 

PD: Agáchese y cúbrase


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